Evaluar el terreno
La presencia de agua, el drenaje exterior, la permeabilidad del suelo y las variaciones estacionales influyen en el comportamiento del muro enterrado.
Los espacios bajo rasante están sometidos a condiciones distintas de las de una terraza o una cubierta: el terreno permanece en contacto con los muros, el agua puede acumularse alrededor de la cimentación y las filtraciones pueden aparecer incluso cuando no llueve. Para recuperar un sótano seco y utilizable, es esencial identificar de dónde procede la humedad y cómo llega al interior.
Estudiamos sótanos bajo tierra, garajes, trasteros, muros enterrados y espacios técnicos para determinar si el problema se debe a presión de agua, capilaridad, condensación, fisuras o fallos en los encuentros constructivos.
Antes de escoger un impermeabilizante hay que distinguir entre agua que atraviesa el muro, humedad que asciende desde los materiales y vapor de agua que se condensa en superficies frías. Aunque los síntomas pueden parecer similares, las medidas correctoras son diferentes.
Si el origen no está claro, consulta nuestra página de tratamiento de humedades, donde se explican los distintos mecanismos y cómo diferenciarlos.
En determinados terrenos, el agua subterránea puede acercarse a la cota de la cimentación o superar la solera del sótano. En esas condiciones, el nivel freático y la presión hidrostática deben considerarse al diseñar la solución.
La presencia de agua, el drenaje exterior, la permeabilidad del suelo y las variaciones estacionales influyen en el comportamiento del muro enterrado.
Las uniones entre pared y suelo, juntas de construcción, fisuras y pasos de instalaciones pueden convertirse en vías de entrada.
La solución puede requerir impermeabilización por la cara exterior o interior, tratamiento de juntas, drenaje u otras medidas técnicas según el caso.
Cada intervención se define después de revisar las señales de humedad, el estado de los materiales y la accesibilidad de los paramentos.
Se localizan manchas, eflorescencias, fisuras, entradas activas y posibles problemas de condensación.
Se planifican limpieza, saneado de revestimientos degradados y reparación de las zonas que lo necesiten.
Se definen soluciones para juntas, encuentros, pasos de instalaciones, fisuras y uniones entre muro y solera.
Se aplica el sistema compatible con las condiciones del sótano y se revisan los detalles de ejecución.
| Problema observado | Qué conviene comprobar | Posibles líneas de actuación |
|---|---|---|
| Agua que entra por el muro | Presión exterior, fisuras, juntas y pasos de instalaciones. | Reparación del soporte y sistema impermeable adecuado a la presión y al lado de aplicación. |
| Humedad ascendente | Capilaridad, porosidad de los materiales y presencia de sales. | Diagnóstico de capilaridad, tratamiento específico y recuperación de acabados compatibles. |
| Gotas o manchas en superficies frías | Temperatura superficial, ventilación, humedad ambiental y aislamiento. | Control de condensación mediante ventilación, aislamiento y gestión de humedad, según diagnóstico. |
| Filtración en unión muro-solera | Junta de construcción, movimiento y presión de agua. | Tratamiento específico de la junta y solución compatible con las condiciones del sótano. |
| Humedad en garaje subterráneo | Muros perimetrales, juntas, rampas, drenaje y encuentros. | Plan de reparación e impermeabilización ajustado al uso y a la extensión del problema. |
Una filtración persistente puede degradar pinturas y revestimientos, provocar eflorescencias salinas, deteriorar materiales almacenados y crear condiciones favorables para el moho cuando existe humedad ambiental elevada. En casos prolongados también puede acelerar el deterioro de ciertos materiales constructivos.
Actuar pronto ayuda a determinar el origen y limitar daños secundarios. Cubrir la mancha sin resolver la entrada de agua o la condensación suele ofrecer una solución temporal y puede ocultar la evolución del problema.
La intervención puede centrarse en una zona concreta o abarcar varios elementos. La solución depende de dónde aparece el agua, del estado del soporte y de si existe presión desde el terreno.
Paramentos en contacto con el terreno, tanto en sótanos de viviendas como en garajes, trasteros y locales bajo rasante.
Superficies donde puede aparecer humedad desde el terreno, agua acumulada o entradas relacionadas con juntas y fisuras.
Encuentro especialmente importante cuando se producen filtraciones en la unión entre la pared y el pavimento.
Revisión de grietas, juntas de hormigonado y otros puntos débiles antes de definir el tratamiento de reparación.
Sellado y tratamiento de encuentros alrededor de conducciones, desagües, cables y penetraciones del muro.
Espacios subterráneos donde la humedad puede afectar a los acabados, los objetos almacenados y el uso diario de la estancia.
También puedes consultar nuestros servicios para terrazas, cubiertas y tejados, parkings y garajes, además de la página sobre tratamiento de humedades.
La condensación suele relacionarse con superficies frías y humedad ambiental, mientras que la filtración puede aumentar con la lluvia o manifestarse como entrada localizada de agua. Las sales, las manchas y el momento en que aparece el problema aportan pistas, pero el diagnóstico debe considerar el conjunto de condiciones.
Es la presión que ejerce el agua del terreno contra los paramentos enterrados. Puede favorecer la entrada por fisuras, juntas o zonas porosas si la solución constructiva no está diseñada para esas condiciones.
Si el nivel freático se encuentra cerca o por encima de la cimentación, puede aumentar la presión de agua sobre muros y solera. Es un dato importante para elegir el sistema y valorar si hacen falta medidas complementarias.
En algunos casos es posible, pero depende del origen de la humedad, la presión del agua, el soporte y el sistema. La intervención por el interior no siempre sustituye a una impermeabilización exterior cuando esta es viable y necesaria.
No necesariamente. Si la humedad asciende por los materiales, una pintura superficial puede desprenderse o retener sales detrás del acabado. Primero hay que identificar el mecanismo y seleccionar un tratamiento compatible.
También trabajamos en terrazas, cubiertas, tejados y zonas de aparcamiento. Puedes consultar los apartados de impermeabilización de terrazas, tejados y parkings.
El moho puede crecer cuando hay humedad suficiente durante un tiempo prolongado. Esa humedad puede proceder de filtraciones, capilaridad o condensación; por eso es importante determinar la causa antes de reparar y renovar los acabados.
El precio depende de los metros cuadrados, el acceso, el estado del soporte, la presión del agua y el sistema necesario. No es fiable dar un precio cerrado sin conocer las condiciones. Una inspección permite definir los trabajos y preparar una propuesta ajustada.
Describe dónde aparece el agua, si empeora cuando llueve y qué superficie está afectada. Con esa información podremos orientar los siguientes pasos y valorar una inspección.