Empezamos el mes de septiembre y los valencianos estamos acostumbrados a que, después del verano, llegue la época de tormentas y fuertes lluvias. Lo que no deberíamos dar por hecho es que nuestra terraza esté preparada para soportarlas.
Una terraza o cubierta puede parecer completamente seca y en buen estado durante meses y, sin embargo, ocultar pequeños problemas que pueden convertirse en filtraciones cuando llegan varias horas, o incluso días, de lluvia intensa.
Las lluvias en el Mediterráneo pueden concentrar una gran cantidad de agua en muy poco tiempo. De hecho, los episodios de precipitaciones intensas que afectan a la Comunidad Valenciana no dependen únicamente de lo que popularmente conocemos como «gota fría» o DANA. El creciente aumento de la temperatura del Mediterráneo, la entrada de aire húmedo, la configuración atmosférica y la propia orografía de nuestra comunidad pueden favorecer episodios de lluvias muy intensas.
Por ejemplo, en 2024, las poblaciones de Chiva y Bejís registraron precipitaciones extraordinarias, con acumulaciones de más de 400 litros por metro cuadrado en varias horas y cerca de 800 litros por metro cuadrado en un solo día.
Por eso, desde nuestra experiencia trabajando en este sector, siempre recomendamos realizar una revisión antes de que lleguen los primeros episodios importantes de lluvia.
Soy Vicent, gerente y fundador de Impermeabiliza, y después de años viendo problemas de filtraciones en tejados, terrazas y cubiertas, puedo decirte algo:
La mayoría de las goteras no aparecen de repente. El agua simplemente encuentra el punto débil que ya estaba ahí.
Si quieres saber si tu terraza está realmente preparada para la lluvia, empieza por revisar estos cuatro puntos.
1. Comprueba el estado

La primera pregunta que deberías hacerte es: ¿cuándo se impermeabilizó por última vez tu terraza? O, incluso, ¿se ha impermeabilizado alguna vez?
Si no lo recuerdas, han pasado muchos años o sabes que únicamente se han realizado reparaciones puntuales, merece la pena revisar su estado antes de enfrentarse a una nueva temporada de lluvias.
Con el paso del tiempo, una terraza está sometida continuamente a cambios de temperatura, radiación solar, humedad y movimientos propios de los materiales. En Valencia, además, una cubierta puede pasar meses soportando una exposición solar considerable.
El problema es que el deterioro no siempre resulta evidente.
Puede haber pequeñas fisuras, zonas donde la impermeabilización ha perdido elasticidad, encuentros deteriorados o puntos en los que el agua empieza a penetrar sin que todavía exista una gotera visible en el interior de la vivienda.
Por eso, pintar encima de una zona que presenta una mancha de humedad no siempre soluciona el problema.
La mancha está dentro de la vivienda, pero el origen puede estar varios metros más allá, en la cubierta o el tejado.
Cuando revisamos una terraza, no nos limitamos a buscar el punto donde aparece el agua. Hay que intentar entender por dónde entra, cómo se desplaza y qué elemento de la cubierta está permitiendo el paso del agua.
Esta diferencia es fundamental.
Una reparación superficial puede ocultar temporalmente una humedad. Una impermeabilización correctamente planteada busca solucionar el problema desde su origen.
Si quieres conocer más sobre las soluciones que aplicamos, puedes consultar nuestra página especializada en impermeabilización de terrazas en Valencia.
¿Qué señales deberían hacerte sospechar?
Presta especial atención si encuentras:
- Grietas o fisuras en la superficie.
- Juntas deterioradas o abiertas.
- Baldosas que se mueven o están levantadas.
- Zonas donde se acumula agua después de llover.
- Manchas de humedad en techos o paredes interiores.
- Pintura que se descascarilla en la vivienda inferior.
- Moho o manchas oscuras que reaparecen.
- Reparaciones antiguas que vuelven a dar problemas cada vez que llueve.
Una sola de estas señales no significa necesariamente que tengas que rehacer toda la terraza. Precisamente por eso es importante realizar un diagnóstico antes de decidir qué solución aplicar.
2. Revisa los sumideros y la evacuación del agua

Este es uno de los puntos que más problemas puede generar durante un episodio de lluvias.
Una terraza no solamente necesita una buena impermeabilización. También necesita evacuar correctamente el agua.
Puedes tener una impermeabilización en buen estado y, aun así, sufrir problemas si los sumideros están obstruidos, la evacuación es insuficiente o existen zonas donde el agua permanece acumulada durante demasiado tiempo.
Antes de las lluvias conviene comprobar que:
- Los sumideros están completamente despejados.
- No hay hojas, tierra u otros residuos acumulados.
- Las rejillas permiten el paso del agua.
- El agua tiene una salida adecuada.
- No existen zonas de la terraza donde se formen grandes charcos.
- Los encuentros alrededor de los desagües están correctamente sellados.
Este último punto es especialmente importante.
El sumidero es uno de los puntos más importantes y delicados de cualquier terraza porque en él confluyen diferentes elementos: la superficie de la cubierta, la impermeabilización y el sistema de evacuación.
Si existe un fallo en ese encuentro, el agua puede encontrar una vía de entrada.
Y cuando llueve poco, quizá no notes nada.
Cuando llegan varias horas de lluvia intensa, la situación cambia completamente.
Un error muy habitual: esperar a que llueva para descubrirlo
Una de las situaciones que vemos con frecuencia entre nuestros clientes es que el propietario no detecta ningún problema durante el verano y decide que la terraza está perfectamente.
Llega el primer episodio fuerte de lluvias.
Después aparece una mancha en el techo.
Después, otra.
Y entonces comienza la búsqueda de una solución urgente.
El problema es que trabajar con prisas cuando ya existe una filtración activa suele ser peor que revisar la cubierta con antelación.
La prevención en una terraza cuesta mucho menos que reparar las consecuencias de una filtración que lleva meses avanzando.
3. No olvides los puntos críticos: juntas, paredes y encuentros
Cuando hablamos de impermeabilización, es sencillo pensar únicamente en la superficie horizontal de la terraza.
Pero, en la práctica, existen numerosos puntos especialmente sensibles.
Los encuentros entre la terraza y los elementos verticales, las juntas, los cambios de plano, los bordes, los petos, las chimeneas, las instalaciones o cualquier elemento que atraviese la cubierta requieren especial atención.
¿Por qué?
Porque son zonas en las que diferentes materiales pueden encontrarse y trabajar de manera distinta.
Con el calor y los cambios de temperatura, los materiales suelen dilatarse y contraerse. Si una junta está deteriorada o un encuentro no está correctamente resuelto, puede convertirse en un punto de entrada de agua.
Por eso, cuando inspeccionamos una terraza, no buscamos únicamente «una grieta».
Buscamos el conjunto de puntos que pueden comprometer la estanqueidad de la cubierta.
Esta es también una de las razones por las que no recomendamos escoger una solución únicamente por su precio.
Dos presupuestos pueden hablar de «impermeabilizar una terraza» y, sin embargo, incluir trabajos completamente diferentes.
Uno puede limitarse a aplicar un producto sobre la superficie existente.
Otro puede contemplar la preparación del soporte, la reparación de puntos deteriorados, el tratamiento de encuentros, la resolución de los sumideros y la aplicación del sistema impermeabilizante adecuado.
Aparentemente, ambos trabajos son «impermeabilizar».
Técnicamente, no necesariamente tienen nada que ver.
4. Si ya tienes una humedad, no esperes a la próxima gota fría

Esta es probablemente la recomendación más importante.
Si tu terraza ya ha dado síntomas de filtración, no esperes a que vuelva a llover fuerte para comprobar si el problema continúa.
La lluvia simplemente pone a prueba aquello que durante el verano puede pasar desapercibido.
Imagina una pequeña fisura que permite que entre una cantidad mínima de agua. Durante una lluvia ligera quizá no notes absolutamente nada.
Pero si tenemos varias horas de precipitaciones intensas, el volumen de agua que llega a la superficie aumenta considerablemente.
El problema puede pasar de una pequeña humedad a una filtración visible.
Y cuando el agua consigue entrar, no siempre aparece justo debajo del punto por el que ha penetrado.
Puede desplazarse por diferentes capas y elementos constructivos hasta aparecer en una pared o en el techo de una estancia.
Por eso, buscar la gotera únicamente mirando dónde aparece la mancha puede llevar a una reparación equivocada.
Un caso real que nos encontramos
Recuerdo especialmente el caso de un adosado en el municipio del Puig, en la que el propietario nos llamó porque había aparecido una mancha de humedad en el techo después de varios días de lluvia.
A simple vista, parecía que el problema estaba justo encima de la habitación.
La primera reacción podría haber sido reparar esa zona concreta y dar el trabajo por terminado.
Sin embargo, al revisar la terraza encontramos que el problema no estaba exactamente donde aparecía la humedad en el interior.
Había una zona muy deteriorada y, además, uno de los puntos de evacuación del agua necesitaba una limpieza. El agua estaba encontrando un camino que terminaba apareciendo en el techo de la vivienda.
Si se hubiera reparado únicamente la mancha interior, probablemente el problema habría vuelto a aparecer con el siguiente episodio de lluvias.
La solución pasó por actuar sobre el origen de la filtración, no simplemente sobre su consecuencia.
Este tipo de situaciones son precisamente las que hacen que insistamos tanto en realizar una inspección antes de decidir qué reparación necesita una terraza.
No todas las humedades tienen el mismo origen.
Y no todas las terrazas necesitan la misma solución.
Recuerda que puedes contactar con nosotros a través del icono de WhatsApp o del formulario. Te respondemos en un plazo de 24 horas. Puedes hacerlo aquí.
¿Qué deberías revisar antes de que empiece a llover?
Si quieres hacer una primera comprobación por tu cuenta, puedes utilizar esta pequeña lista:
Impermeabilización
- ¿Ves grietas o fisuras?
- ¿Hay zonas deterioradas?
- ¿Sabes cuándo se realizó la última impermeabilización?
Evacuación
- ¿Los desagües están limpios?
- ¿El agua desaparece correctamente?
- ¿Se forman charcos después de llover?
Juntas y encuentros
- ¿Hay juntas abiertas?
- ¿Existen grietas alrededor de paredes, petos o instalaciones?
- ¿Hay elementos que atraviesan la cubierta y presentan sellados deteriorados?
Interior de la vivienda
- ¿Han aparecido manchas?
- ¿Hay pintura levantada?
- ¿Aparece humedad después de las lluvias?
- ¿Se ha reparado anteriormente el mismo punto?
Si has respondido «sí» a alguna de estas preguntas, merece la pena que un profesional revise la terraza antes de que llegue un episodio importante de lluvias.
La mejor terraza es la que no tienes que reparar después de cada lluvia
En impermeabilización, hacer las cosas bien no significa necesariamente realizar la obra más grande.
Significa diagnosticar correctamente el problema y aplicar una solución adecuada al estado real de la terraza.
A veces será necesario actuar sobre toda la superficie.
En otras ocasiones, el problema estará localizado en determinados puntos.
Y, en determinadas terrazas, una reparación puntual puede ser suficiente. Lo importante es no decidirlo desde el suelo del salón, mirando una mancha de humedad.
En 2016, mi socio José, experto en impermeabilización, y yo, especializado en marketing, decidimos unir nuestros conocimientos para crear Impermeabiliza.
Nacimos en la ciudad del Turia con la misión de convertirnos en la empresa de referencia en impermeabilización en la Comunidad Valenciana.
José aportó la experiencia y el conocimiento del oficio; yo, la visión de negocio, marketing y comunicación.
Desde entonces hemos crecido proyecto a proyecto, aprendiendo de cada cliente y de cada obra.
Hoy seguimos manteniendo la misma ilusión del primer día y una idea por encima de todo: hacer las cosas bien.
Soy el responsable de marketing de Impermeabiliza y, junto a todo nuestro equipo, seguimos trabajando para ganarnos esa confianza cada día.

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